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La doble vida de Walter

Recomendada
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Título Original: The beaver
País: Estados Unidos
Año: 2011
Género: Comedia dramática
Duración: 1h31'
Calificación: +12 años
Dirección: Jodie Foster
Protagonistas: Mel Gibson - Jodie Foster
Elenco: Anton Yelchin - Jennifer Lawrence - Riley Thomas Stewart - Cherry Jones

Walter Black (Mel Gibson) fue alguna vez un exitoso ejecutivo de juguetes y hombre de familia que ahora, atormentado por sus propios demonios, sufre de una severa depresión. A pesar de todo lo que intenta, Walter parece no poder recuperarse y está a punto de perderlo todo... hasta que encuentra en un contenedor de basura un títere en forma de castor, y empieza a reconectar con el mundo a través de él, con resultados inesperados…

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Se maneja casi todo el tiempo en el filo entre la comedia absurda y el drama lacrimógeno, una combinación no siempre efectiva pero que ofrece algunos momentos bien logrados. Dentro de un buen elenco se destaca el intento de Mel Gibson por volver a los primeros planos.

La mano que habla

Me imagino la reunión de pitching para convencer a un estudio de financiar esta película: "Es la historia de un hombre depresivo que lo ha perdido todo y, tras un intento de suicidio fallido, encuentra en un contenedor de basura un títere con forma de castor y empieza a hablar a través de él"... El ejecutivo sonreiría amablemente, pensando a quién se le ocurriría hacer y - sobre todo - ver una película semejante, y solo por amabilidad y también por algo de curiosidad, preguntaría en quién están pensando como protagonista. "Mel Gibson". Ahí se caería de la silla riendo, imaginando quién sería el colega que le estaba jugando semejante broma...

No sé si algún ejecutivo de algún estudio haya tenido una reacción similar, pero sería posible. A una premisa bastante peculiar se sumaba en este caso la presencia de Gibson, otrora estrella indiscutida y querida por todo el mundo pero bastante caída en desgracia desde aquel episodio lamentable en que increpó a un policía - bajo los efectos del alcohol - con una serie de insultos antisemitas. En un intento por volver a los primeros planos (ya lo había intentado el año pasado con el thriller Al filo de la oscuridad), Gibson se pone en la piel de un hombre que ha tocado fondo y que - al parecer - ya no tiene nada que perder. Las conexiones personales que hay entre personaje y actor hacen pensar en el tipo de juego entre realidad y ficción que aprovechaba de manera tan visceral Darren Aronofsky en El luchador (2008), al servicio de un Mickey Rourke inolvidable. Solo que The Beaver es mucho más inocente y superficial, y el "regreso" de Gibson no tiene nada de memorable.

Esto no quiere decir que la película no tenga su interés ni que la actuación de Gibson sea mala. The Beaver es un drama amable, previsible, inocentón, por momentos medianamente conmovedor sobre una familia disfuncional que intenta lidiar con la profunda depresión de un padre. Este conflicto tiene algunas ramificaciones complejas, como las que enfrenta el hijo adolescente (muy buena labor de Anton Yelchin) en su intento por no parecerse a ese padre sombrío con el que sin embargo tiene mucho en común, incluyendo ciertas tendencias auto destructivas (como esa manía de combatir la angustia dándose la cabeza contra una pared...). Y en el medio de todo esto hay un matrimonio que busca mantenerse a flote a pesar de la locura, algo que a la esposa profesional y madre moderna que hace Jodie Foster no le resulta nada fácil.

El guión de Kyle Killen se maneja casi todo el tiempo en el filo entre la comedia absurda y el drama lacrimógeno, una combinación que no siempre resulta efectiva pero que ofrece algunos momentos bien logrados, como casi toda interacción entre Walter Black (hasta su apellido es "oscuro") y su mano/títere, a quien le pone un encantador acento británico. Y digo "quien" porque efectivamente ese castor hecho de felpa es un personaje más con cierta vida propia. Uno se queda, de todos modos, con ganas de que el guionista (y sobre todo la directora) se hubiese animado a más, profundizando la separación entre Walter y "Castor" como dos personajes con cierta independencia, más allá del hecho obvio de estar unidos por una mano. Ese juego hubiera permitido ir más a fondo en el retrato del desdoblamiento de la personalidad de Walter, algo que por momentos luce más caprichoso en función de la historia que realista desde un punto de vista dramático y hasta psicológico.

Hacía 16 años que Jodie Foster - aquella niña/actriz prodigio convertida en doble ganadora del Oscar - no se ubicaba tras la cámara como directora, y de algún modo en este tercer largometraje reitera su interés por los retratos familiares complejos, agridulces, generalmente marcados por algún tipo de inestabilidad o rasgo fuera de la norma (el niño superdotado de Mentes que brillan y su madre trabajadora; la reunión disfuncional de Feriados en familia). Su película es prolija y correcta, sin ningún rasgo personal, casi como un telefilm de calidad en el que todo está en su lugar (incluso la locura de Walter) y todo se resuelve de manera más o menos satisfactoria a pesar de algún golpe bajo.

Y Gibson está bien, aún cuando nunca haya sido un gran actor dramático (y esta no es la excepción); pero siempre resulta atractivo, sobre todo cuando juega irónicamente con algunos rasgos de su propia inestabilidad.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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