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Carlos

Recomendada
Título Original: Carlos
País: Francia - Alemania
Año: 2010
Género: Drama-Thriller
Duración: 2h45'
Calificación: +15 años
Dirección: Olivier Assayas
Protagonistas: Edgar Ramírez - Alexander Scheer
Elenco: Alejandro Arroyo - Nora Von Waldstätten - Ahmad Kaabour

Carlos cuenta la historia de Ilich Ramírez Sánchez (Edgar Ramírez), quien durante dos décadas fue uno de los terroristas más buscados. Entre 1974, cuando intentó asesinar a un hombre de negocios en Londres, y 1994, en que fue arrestado en Jartum, vivió varias vidas bajo varios seudónimos siguiendo su camino a través de las complejidades de la política internacional de su época. Esta es una versión para cines que reduce a la mitad la miniserie original, premiada con el Globo de Oro 2011.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Una película narrada con mucho rigor y nervio, que logra reconstruir a la perfección la atmósfera y las tensiones geo-políticas de la época en la que está ambientada. Gran trabajo del venezolano Edgar Ramírez en el rol titular.

El hombre y sus máscaras

El venezolano Ilich Ramírez Sánchez fue, a su manera, el Osama Bin Laden de su tiempo. Probablemente él odiaría esa comparación, pero más allá de las diferencias tácticas e ideológicas entre ambos, los dos fueron los terroristas más buscados en sus respectivas épocas. "Carlos" (según su nombre de guerra) también odiaría que se le llame terrorista; él se consideraba ante todo un "revolucionario" y un anti imperialista, tal como lo deja en claro en una temprana discusión al comienzo de la película. Un digno heredero del Ché Guevara (a quien se le asemeja mucho en una de sus caracterizaciones públicas) que empezó su carrera sumándose a la causa palestina en 1973, convencido de que la verdadera lucha revolucionaria debía ser librada en el plano internacional.

Claro que era un hombre mucho más complejo que eso, y la aproximación de esta película (versión reducida de una miniserie en tres partes de casi seis horas de duración) lo presenta como un idealista intrépido y seguro de sí mismo, que encuentra en la acción no sólo una vía para luchar por sus convicciones sino también una forma de erotismo, de sensualidad, de sexualidad. También de vanidad, casi a la misma altura que una estrella de rock. Por momentos Carlos parecería estar muy loco, pero por otros da muestras de una racionalidad y una lógica propia de la que carecen sus camaradas. Al verdadero Ilich Ramírez no le gustó nada el retrato que se hizo de él, según se lo hizo saber al actor Edgar Ramírez (quien lo interpreta) en una carta en la que lo acusaba de haberse prestado "para la propaganda contrarrevolucionaria"...

El trabajo de Ramírez (también venezolano) es por cierto uno de los puntos fuertes de esta película, que es también un proyecto inusual en la filmografía del francés Olivier Assayas (Irma Vep, Los destinos sentimentales, Las horas del verano). En su versión original, la miniserie obtuvo un Globo de Oro 2011, y su versión para cines se estrenó en el Festival de Cannes 2010. Es esa versión la que se exhibe en Uruguay, y es posible detectar algunos baches narrativos o grandes elipsis producto de la necesaria reducción del metraje. Esto es particularmente notorio en el último tercio de la película, en el que se cuenta quizás demasiado rápidamente el declive de la carrera de Carlos y su inminente detención (que tuvo lugar en Jartum, Sudán, en 1994).

Pero incluso esas reducciones no alcanzan a disminuir el interés de una película narrada con mucho rigor y nervio, que logra reconstruir a la perfección la atmósfera y las tensiones geo-políticas de la época en la que está ambientada (particularmente la década de 1970). En ese sentido sería un ejercicio muy interesante verla junto con Munich (2005), el notable thriller de Steven Spielberg sobre la cacería desatada por Israel en venganza por la operación pro palestina que tuvo lugar en esa ciudad alemana durante los Juegos Olímpicos de 1972. Desde el punto de vista formal, Carlos no tiene casi nada que envidiarle a ese antecedente, que sigue siendo una de las mejores (y menos valoradas) películas de su director. Al igual que Spielberg, Assayas se toma su tiempo para narrar en detalle aquello que considera necesario; por ejemplo, la toma de 42 rehenes liderada por Carlos durante una reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo en Viena, en 1975. Todo ese episodio, central en la película, constituye un par de secuencias que suman casi 40 minutos. Y lo hace sin perder en ningún momento la atención del espectador.

Quizás se le pueda reprochar que no logra desentrañar realmente la verdadera humanidad de su personaje, quién era realmente Ilich Ramírez Sánchez detrás de sus diversas máscaras de terrorista, asesino, militante, revolucionario (que cada uno use el adjetivo que más le guste). Pero es posible que esto se deba, en parte, a que Carlos "el Chacal" es un misterio difícil de develar. Un mito viviente, que sigue cumpliendo prisión de por vida en Francia (probablemente leyendo novelas de espionaje como El día del Chacal, de Frederick Forsyth) y que se niega a dejar de serlo.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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