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Cinco minutos de gloria

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Título Original: Five minutes of heaven
País: Inglaterra - Irlanda
Año: 2009
Género: Drama
Duración: 1h29'
Calificación: +12 años
Dirección: Oliver Hirschbiegel
Protagonistas: Liam Neeson - James Nesbitt
Elenco: Anamaria Marinca - Juliet Crawford

Ganadora de dos premios en el Festival de Sundance 2009 (mejor dirección y mejor guión), esta película del director de La Caída narra los entretelones de un intento de reconciliación entre dos hombres divididos por una tragedia. En 1975, pleno período de violencia en Belfast (Irlanda del Norte), un chico protestante de 17 años mata a otro de 19, católico, frente a la mirada atónita de su hermano menor. Años después, ya adultos, asesino y hermano/testigo se reencuentran poniendo a prueba la capacidad de perdonar y seguir adelante.

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Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Un drama reflexivo y quizás alegórico sobre las heridas que permanecen años después de un conflicto como el de Irlanda del Norte. Sus dos principales actores salen airosos de las quizás inevitables simplificaciones del guión.

El precio de la reconciliación

Hay conflictos que, por más cerrados que puedan estar desde el punto de vista político, dejan heridas individuales para toda la vida. Eso parece querer decir esta película, inspirada en un caso real pero que representa a miles de casos reales, aquellos en que un asesinato a sangre fría cometido por motivos políticos haya destruido una vida y al menos a una familia. Un crimen ejecutado en 1975 en Belfast (Irlanda del Norte) marca para siempre la vida de Joe Griffin (James Nesbitt), que era apenas un chico cuando presenció la ejecución de su hermano mayor por parte de Alistair Little, un joven protestante de 17 años. Ese joven pagó con 12 años de cárcel, y luego se convirtió en un hombre (Liam Neeson) atormentado por la culpa, que no dejó de sentir el peso de la mirada de aquel chico aún a más de 30 años del episodio.

Un programa de televisión ha pactado un encuentro entre ambos, frente a las cámaras, con la idea de graficar el proceso de reconciliación entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte. Pero, ¿es posible perdonar? ¿Cómo hace un hombre herido, que lo ha perdido todo, para estrechar la mano del responsable de sus desgracias? Eso intenta explorar esta película, ganadora de dos premios en el Festival de Sundance 2009 (mejor dirección y mejor guión) y dirigida con mano segura por el alemán Oliver Hirschbiegel, responsable de la extraordinaria La Caída (2004).

Y lo hace con permanentes reflexiones en voz alta de los dos protagonistas, justificadas parcialmente por su asistencia a la grabación de ese programa que los pondrá a prueba. Desde la conversación con el chofer que los conduce, cada uno por su lado, hasta una confesión nerviosa ante una asistente comprensiva (Anamaria Marinca, de la película rumana 4 meses, 3 semanas, 2 días), los dos personajes manifiestan explícitamente sus sentimientos, sus dudas, sus inseguridades, y también sus traumas. Porque si la vida de Joe ha sido un tormento desde entonces, no lo ha sido menos para Little, que es claramente un hombre arrepentido de sus acciones. Aunque suene un poco idealista, hay que entender el guión de Guy Hibbert como una alegoría que intenta resumir las posibilidades de reconciliación en un país marcado por una guerra civil todavía reciente. Algo parecido a lo que pretendía - aunque a una mayor escala - la película Invictus, de Clint Eastwood, con los intentos de pacificación del presidente Mandela a través de un campeonato mundial de rugby.

Reflexiones al margen, lo más sólido de Cinco minutos de gloria es el desempeño de sus dos principales actores, que tienen entre manos dos personajes difíciles y salen airosos de las quizás inevitables simplificaciones del guión. El aplomo de Neeson es ya conocido (a propósito, vale la pena verlo en su rol de Michael Collins, fundador del Ejército Republicano Irlandés en El precio de la libertad, película dirigida por Neil Jordan), por eso quizás sorprenda más lo que hace Nesbitt, quien también participó en otra valiosa película sobre el conflicto en Irlanda del Norte (Domingo sangriento, de Paul Greengrass). Junto con En el nombre del padre (1993) y Golpe a la vida (1997), ambas de Jim Sheridan, constituyen un puñado de títulos que permiten revisar distintas facetas de un conflicto quizás superado desde el punto de vista político, pero con secuelas históricas y emocionales que aún perduran.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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