Cartelera

La chica del dragón tatuado

Recomendada
Formato:
Título Original: The girl with the dragon tattoo
País: Estados Unidos - Suecia - Reino Unido - Alemania
Año: 2011
Género: Misterio-Thriller
Duración: 2h38'
Calificación: +18 años
Dirección: David Fincher
Protagonistas: Daniel Craig - Rooney Mara
Elenco: Christopher Plummer - Stellan Skarsgård - Steven Berkoff - Robin Wright

La Chica del Dragón Tatuado es la primera entrega de la trilogía adaptada de los éxitos literarios del sueco Stieg Larsson, The Millennium Trilogy, en versión estadounidense. Dirigida por David Fincher (Pecados capitales, La red social), narra la investigación que lleva adelante Mikael Blomkvist (Daniel Craig), un periodista contratado para aclarar la misteriosa desaparición de una joven 40 años atrás. Para ello cuenta con la ayuda de una joven hacker llamada Lisbeth Salander (Rooney Mara), que carga con un oscuro pasado.

Enlace(s) relacionado(s)
Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Para quien no haya visto la adaptación sueca de 2009, La chica del dragón tatuado va a resultar una película mucho más interesante que para el resto. David Fincher confirma que sabe filmar extremadamente bien lo que sea que le pongan adelante.

Gato por liebre

Debo reconocer que me acerqué a La chica del dragón tatuado con cierta expectativa, alimentada por una razonable admiración hacia el director David Fincher, las buenas críticas extranjeras y el atractivo elenco, que incluye la revelación de Rooney Mara - recientemente nominada al Oscar como mejor actriz - en el papel de Lisbeth Salander. Además, claro, de cierta curiosidad por lo que podía hacer Hollywood (de la mano de un director inteligente) con una nueva versión de un best seller literario que ya tuvo una primera versión en el cine de su país de origen.

Lo más interesante de Los hombres que no amaban a las mujeres (primera parte de la trilogía sueca basada en la obra de Stieg Larsson, que pasó sin pena ni gloria por Montevideo) era su exploración - en el marco de un thriller intenso y bien orquestado - de esa otra cara de la sociedad sueca que incluye - según Larsson - varias corrupciones y perversiones sociales y familiares que se suelen esconder detrás de una fachada pulcra y respetable. Que sus héroes fueran Mikael Blomkvist, periodista caído en desgracia por denunciar a un empresario corrupto, y la joven Lisbeth Salander - hacker, punk y lesbiana abusada por el sistema o por sus representantes (que es lo mismo) - era quizás su principal atractivo.

El propio Larsson fue periodista y escritor hasta su muerte, en 2004, por infarto a la edad de 50 años. La violencia sexual contra las mujeres (a los 14 años fue testigo de cómo sus amigos violaban a una chica en un campamento), el racismo, la xenofobia y las conexiones entre la extrema derecha y el poder político y financiero fueron algunos de los temas que le obsesionaban y que inspiraron su trilogía Millennium, cuya tercera parte acababa de terminar y que no llegó a ver convertida en un éxito literario mundial.

En la versión de Fincher todo esto se desdibuja un poco en favor de una trama que privilegia la investigación detectivesca y la relación entre Blomkvist y Lisbeth, que sigue siendo un personaje original pero algo menos vulnerable, inestable y humano que el encarnado por la increíble Noomi Rapace en la versión de 2009.

Quedan algunas certezas, sin embargo: Fincher filma extremadamente bien lo que sea que le pongan adelante; de la misma manera que un buen director de comerciales puede vender vistosamente una cerveza, un plasma o un auto, Fincher nos sabe vender cualquier cosa (así sea una película sobre Facebook). Su versión posee brillos de fotografía (Jeff Cronenweth), montaje (Kirk Baxter y Angus Wall), música (Trent Reznor y Atticus Ross, en su segunda colaboración con el director tras La red social) y sobre todo sonido, con una particular creatividad para utilizar efectos sonoros perturbadores como herramientas narrativas. Fincher se siente especialmente cómodo en este terreno, el de los asesinos en serie, las mentes perturbadas y los héroes improbables acechados por psicópatas esquivos de los que se nutren sus mejores trabajos (Pecados capitales, Zodíaco). Fincher es un gran profesional al servicio de la mayor industria en el mundo del entretenimiento, que cada día más se dedica a captar, reciclar y reversionar todo aquello de probado éxito, venga de donde venga.

Y aquí viene la gran interrogante: ¿cuál es el sentido de filmar otra adaptación de la trilogía novelística a dos años de una primera versión más que digna? La respuesta es muy sencilla: el público estadounidense promedio no va al cine a leer subtítulos, y cual niños de escuela que aún no saben leer necesitan que papá Hollywood les lea un cuento en su propio idioma, aunque ya haya sido contado magníficamente en su idioma original.

Lo curioso de La chica del dragón tatuado es que la historia se sigue ambientando en Suecia y sus personajes siguen siendo suecos, pero están interpretados por un elenco casi enteramente anglosajón (con algunas pocas excepciones como las del sueco Stellan Skarsgård, el holandés Yorick van Wageningen y el croata Goran Visnjic) que habla en inglés pero con supuesto acento sueco... De manera que aquí no hubo una traslación de la historia y los personajes a ambiente norteamericano, con su consabido cambio de nombres como suele suceder en remakes como Los infiltrados, de Martin Scorsese (que trasladaba la acción de Hong Kong a Boston), sino una adaptación tan fiel del material original que hasta se rodó en locaciones de Suecia, aunque con equipo y elenco de otro origen (lo mismo ocurre con la versión inglesa de la serie Wallander, basada en el personaje literario del también sueco Henning Mankell). Es como si los productores quisieran pasarnos gato por liebre, convenciéndonos de que estamos viendo una versión casi tan sueca como la original...

¿Convierte todo esto a La chica del dragón tatuado en una película mala o descartable? No necesariamente. De hecho, para lo que suele ofrecernos Hollywood es un producto por encima del montón, que además de un estupendo nivel de realización propone un asunto oscuro y escabroso, incluso incómodo para una industria bastante pacata y superficial que no suele abordar cuestiones como las aberraciones sexuales (hay que advertir que contiene un par de momentos de violencia sexual si bien no explícita, al menos sí bastante perturbadores).

Pero al menos para quienes vimos la versión sueca, dirigida por el danés Niels Arden Oplev, y más allá de algunas diferencias en la adaptación a cargo del guionista Steven Zaillian, es casi imposible no tener la misma sensación que cuando vimos Psicosis de Gus Van Sant (1998), que era una copia casi plano a plano del clásico de Alfred Hitchcock (1960). Solo que en este caso las diferencias se achican y la comparación se acrecienta debido a la proximidad temporal. Para quien no haya visto la primera versión, entonces, La chica del dragón tatuado va a resultar una película mucho más interesante que para el resto.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
Comentarios
FILM/5835