Cartelera

La reunión del diablo

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Título Original: Devil
País: Estados Unidos
Año: 2010
Género: Misterio-Terror
Duración: 1h20'
Calificación: +12 años
Dirección: John Erick Dowdle
Protagonistas: Chris Messina - Logan Marshall-Green
Elenco: Jenny O'Hara - Bojana Novakovic

M. Night Shyamalan, el creador de Sexto sentido, Señales y La aldea, está detrás de este thriller de suspenso sobrenatural acerca de un grupo de desconocidos que, un día cualquiera, se ven atrapados dentro de un ascensor en un moderno edificio de oficinas. A medida que los minutos pasan y la tensión crece, extrañas cosas empiezan a suceder y se dan cuenta de que entre ellos está el mismísimo diablo, que ha venido a cobrarse algunas almas...

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Un ejercicio de suspenso sobrenatural bastante efectivo, sobre todo en su primera parte, aunque lleno de lugares comunes más bien irritantes. Y, sobre todo, con la reiterada pretensión evangelizadora que inunda el cine de M. Night Shyamalan de un tiempo a esta parte.

Ascensor al infierno

"El truco más grande del Diablo es haber convencido al mundo de que no existe". Roger 'Verbal' Kint (Kevin Spacey) en Los sospechosos de siempre (1995)

Dicen que quienes creen en Dios también deberían creer en el Diablo. Eso hace que mucha gente crea en el Diablo... Pero al mismo tiempo, la mayoría de la gente va por la vida haciendo de cuenta que nunca se va a encontrar con él, que es inmune, que está básicamente a salvo. Que si hacemos de cuenta de que no existe, todo estará bien... por más que para ‘Verbal' Kint sea exactamente al revés: él nos ha convencido de que no existe. ¿Para qué? Para actuar con mayor impunidad, para acechar en cualquier momento, en cualquier lugar, sin previo aviso a personas que - aún en las puertas del infierno - niegan su existencia...

Esta parece ser la idea detrás de Devil, que es la primera entrega de una serie de películas concebida por M. Night Shyamalan (Sexto sentido, El protegido, Señales) bajo el título "The Night Chronicles". Jugando doblemente con la palabra "Night" (que es tanto su sobrenombre como "noche" en inglés), la idea es filmar una serie de thrillers sobrenaturales a partir de ideas originales de Shyamalan, pero luego guionadas y dirigidas por otros cineastas. En esta primera entrega le cedió esa responsabilidad al guionista Brian Nelson (Hard Candy, 30 días de noche) y al director John Erick Dowdle (Cuarentena) mientras él terminaba El último maestro del aire (2010).

El de Shyamalan es un caso peculiar. Luego de anotarse un golazo de crítica y taquilla con Sexto Sentido (1999), y de alcanzar quizás su pico de creatividad y talento con El Protegido (2000), este cineasta nacido en India en 1970 (pero criado en Filadelfia, Estados Unidos) inició un lento descenso en picada que se intensificó a la altura de los dislates de La dama del agua y El fin de los tiempos (no he visto aún El último maestro del aire, que para muchos es su peor película hasta la fecha, y tampoco creo que lo haga...). Por eso quizás sus "Crónicas de Night" (o "Crónicas de la noche", si se acepta el doble sentido del título) podían parecer un intento por cambiar la pisada, o al menos por comenzar de nuevo desde otro rol, aportando ideas para que otros las desarrollen. Pero nada parece indicar en Devil que Shyamalan quiera alejarse de sus temas y sus preferencias, esas que han agotado la paciencia de muchos de sus tempranos admiradores. Más bien todo lo contrario.

El espíritu del director embarga todo el proyecto, empezando por una premisa (no carente de interés) que propone la invasión de un entorno moderno y urbano por parte de una entidad sobrenatural, y en este caso nada menos que el mismo Diablo. El escenario es un modernísimo edificio de oficinas en el centro de Filadelfia, y más específicamente uno de sus ascensores (el número 6, ¿sacás?), donde coinciden "por casualidad" cinco desconocidos. Más adelante se sabrá que nada es casual en esta vida, mucho menos si interviene el Diablo, y muchísimo menos si interviene Shyamalan. Sin ánimo de adelantar nada que pueda arruinarle la película a futuros espectadores, sí conviene advertir que se trata de otra de sus moralejas en las que la culpa, las malas acciones o la incredulidad se terminan pagando de alguna manera. Y en las que la aceptación, el perdón y la fe son el único camino hacia la salvación. Alguien ha dicho ya que Shyamalan debería haber sido sacerdote en lugar de cineasta; yo agregaría que el cine es su manera de evangelizarnos.

El problema es que el sermón lo hemos escuchado ya demasiadas veces, sobre todo a partir de Señales (2002), en la que Mel Gibson interpretaba a un pastor que había colgado los hábitos tras la trágica y accidental muerte de su esposa. En aquel caso el propio Shyamalan encarnaba al conductor causante de aquella tragedia, quien, consumido por la culpa, creía ver en la inminente invasión extraterrestre una forma de Apocalipsis ante la cual saldar cuentas. Es imposible no recordar ese episodio ni esos personajes en relación a una de las subtramas de Devil, la que involucra al detective cuya familia ha sido diezmada por una tragedia similar. Fantasmas, invasión extraterrestre, criaturas salidas de cuentos de hadas, una calamidad ecológica, la llegada del Diablo... Las culpas del ser humano causarán las hecatombes más variadas, y debemos unirnos en la fe y el perdón si queremos evitarlas o al menos minimizar sus efectos. Amén.

Moralejas aparte, lo que queda es un ejercicio de suspenso sobrenatural bastante efectivo, sobre todo en su primera parte, lleno de lugares comunes más bien irritantes (el inmigrante que alerta sobre lo que sucede a partir de leyendas supersticiosas, el policía de pasado trágico que ha perdido la fe, la facilidad de las múltiples coincidencias y deducciones que se presentan) pero con algunos aciertos narrativos. Es increíble lo que puede lograrse con un ascensor, un edificio, un puñado de personajes bastante bien actuados y la convicción de que lo que se está narrando es tema serio. Si tan solo pudiesen convencernos a los demás, nosotros, los pobres incrédulos... Por las dudas, la próxima vez uso las escaleras.


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy
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